Historia del Derecho

Compartiendo conocimientos…

Texto 62

TEXTO 62

a) Valoración de las fuentes.

Para el correcto desarrollo de esta cuestión es necesario decir que los fueros eran los estatutos jurídicos aplicables en una determinada localidad, cuya  finalidad era, en general, regular la vida local, estableciendo un conjunto de normas, derechos y privilegios, otorgados por el rey, el señor de la tierra o el propio consejo. A partir de lo estudiado podemos decir que fue un sistema de derecho local utilizado en la Península Ibérica a partir de la Edad Media y constituyó la fuente más importante del Derecho altomedieval español.

Estos Fueros extensos que, tienen un proceso de formación característico, suelen estar integrados por todos aquellos elementos que contribuyeron a  formar los derechos de las ciudades o de las comarcas.

Por lo tanto, decimos que este texto se corresponde con una fuente jurídica.

Podemos afirmar que es una fuente documental que se utiliza para la reconstrucción, análisis e interpretación de la historia del derecho

Llegados a este punto es necesario destacar la importancia de los fueros, ya que a través de ellos se consigue generalizar un mismo ordenamiento jurídico por extensas áreas geográficas.

En cuanto al Fuero de Alba de Tormes podemos decir que su formación es lenta a lo largo de los siglos XII y XIII, donde todavía se indica a los jueces que, para resolver los litigios que no hayan sabido solucionar por la normativa del propio Fuero o por albedrío, deben acudir al Liber Iudiciorum: magnífico testimonio de la presencia siempre viva de en tierras leonesas del viejo Código visigodo.

Destacar que Alba de Tormes es un municipio de la provincia de Salamanca,

También destacamos que es una fuente primaria ya que es considerada material de primera mano relativo al fenómeno que se desea investigar.

b) Análisis del texto.

Alba de Tormes fue una de las veinticuatro localidades salmantinas que contó con población judía a lo largo de los siglos medievales. Destacó la pujante aljama por su activa participación en los asuntos del concejo, por la estima que alcanzaron sus médicos y por la confianza de la que hizo gala el Estudio salmantino al confiar a judíos albenses la recaudación de sus rentas.

En concreto, este texto hace alusión a los orígenes y naturaleza del derecho medieval y de cómo, en la localidad salmantina de Alba de Tormes, toda aquella persona de la región que matase a otra sería encerrada en la Iglesia bajo llave. Los parientes del fallecido custodiarían la llave, y en el caso de que el asesino escapase, debían entregarlo a los alcaldes para que éstos hicieran justicia.

Esto tiene lugar en un contexto histórico en el que los fueros extensos de la frontera leonesa constituían cuerpos sistemáticamente completos, dentro de lo que cabe, dado el deficiente nivel cultural de aquellos tiempos, y no meramente complementario del Liber Iudiciorum (vigente por entonces en las tierras del interior del reino). Su formación se inicia, pues, en el marco de una inicial vigencia del Derecho visigodo, con el que, en general y salvadas las distancias vienen a coincidir, lo que confirma su carácter de textos de Derecho municipal consuetudinario de lenta formación, que fueron tomando cuerpo al abrigo de las libertades inherentes a las zonas de repoblación. A medida que acrecentaban su contenido con nuevas disposiciones iría decreciendo el ámbito de vigencia del Liber Iudiciorum, aunque éste mantendría siempre su condición de derecho vigente en la superior instancia de la justicia del rey.

La vigencia del Liber Iudociorum se completa con una serie de disposiciones encaminadas a actualizar su contenido o a resolver problemas no contemplados por él. En esta línea, Alfonso V concede a la ciudad de León una Carta de Población que contiene disposiciones sobre derecho de asilo, exenciones fiscales, normas sobre el mercado, etc., en un texto que consagra definitivamente la importancia de la urbe y su predominio sobre la comarca circundante. Y más tarde se le otorgaría un Fuero propiamente dicho, comprensivo de nuevos privilegios: exención de nuncio y mañería, relaciones señoriales, derecho procesal, aspectos penales, etc.

Ambos textos, junto con otro privilegio posterior probablemente de Alfonso VI y con posturas del Concejo u ordenanzas municipales fueron objeto de sucesivas reelaboraciones que se extendieron como Derecho vigente a otras localidades de la región.

c) ¿Cómo se explica la intervención de los parientes del muerto?

La intervención de los parientes del muerto se justifica como respuesta al daño producido. En el Fuero de Alba de Tormes se explica que, si una persona de dicho pueblo mata a un paisano y se refugia en la Iglesia o su torre, los parientes de éste tienen derecho a entrar y llevarlo ante los alcaldes, con el fin de que administren justicia. Por tanto, esta intervención se justifica como desagravio para los familiares, que sin embargo, no pueden tomarse la justicia por su mano. Muy al contrario, la autoridad municipal es la encargada de administrar justicia, como aparece claramente reflejado en el texto: “e si saliere el mal fechor e lo pudieren tomar, aduganlo e denlo alos alcaldes;e los alcalles fagan del justicia…”.

d) Relacionar el texto con el canon 12 del Concilio de Coyanza reproducido en el número anterior.

Las iglesias eran edificaciones con un blindaje y una imposibilidad de profanación absoluta, así pues, si un deudor decidía ocultarse en su interior, el acreedor carecía de cualquier posibilidad para reclamar la deuda. La inmunidad de las iglesias era algo indudable en el derecho civil formulado como fuero, y evidentemente en aquel que se promulgaba en concilios (recordemos que los concilios los conformaban el monarca y una serie de clérigos que lo asesoraban). Ahora bien, el hecho de poder refugiarse dentro de una iglesia no eximía de culpa al deudor, quien una vez fuera, podía ser reclamado. Dependiendo del fuero concreto del que fuese sujeto el deudor, las posibilidades para reclamar del acreedor eran distintas. Así, según el fuero de Alba de Tormes, los deudores podían tomar las llaves de la iglesia y retener al deudor, así como capturarlo, si éste escapase, y entregarlo a las autoridades. De forma análoga, el concilio de Coyanza establece que pese a no poder ser sacado de la iglesia, el deudor deberá cumplir, una vez fuera creemos, todo lo que el acreedor le mande, tal y como establece la Ley Gótica.

2 diciembre 2009 - Posted by | El Derecho Medieval

2 comentarios »

  1. olaaa!!! oyeee como s suben los textos aki?? ajjaja sk no entiendo muxo de ordenadores😦
    o a kien s los mando por correo para k suba los textos de mi grupo??

    Comentario por tere | 30 enero 2010 | Responder


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